VERANO SALUDABLE: RECOMENDACIONES PARA PROTEGER LA SALUD DE LOS NIÑOS

La cartera sanitaria brinda algunos consejos para evitar malestares y quemaduras en la piel por exposición solar. Ante síntomas compatibles con golpes de calor se sugiere asistir al niño de manera inmediata.

En el periodo vacacional y con especial consideración de las altas temperaturas típicas de la época estival, el Ministerio de Salud Pública recuerda la importancia de mantener ciertas medidas de prevención en los niños para preservar su bienestar. El director de Maternidad e Infancia, el pediatra Gabriel Lezcano, aconsejó -entre otras cuestiones- no exponer a los niños al sol entre las 10 y las 18, colocar un protector solar superior a 15 sobre la piel expuesta, excepto a niños menores de 6 meses y mantenerlos siempre hidratados para prevenir golpes de calor o insolación.

La exposición directa al sol puede causar quemaduras en la piel, que en general son de tipo leve pero que en los menores de cinco años se comporta con mayor gravedad ya que poseen una piel más fina y permeable. Por esa razón se deben evitar las horas de mayor radiación, estar expuesto al sol directo y hacer actividades al aire libre o en ambientes calurosos o con poca ventilación.

“Los bebés menores de seis meses nunca deben ser expuestos al sol directo –ni siquiera con protección- y los niños menores de un año deben permanecer en la sombra”, remarcó el especialista.

Para mantener la piel protegida, es importante el uso de un protector solar con factor 15 o más y reponer su aplicación cada dos horas o cada vez que el niño se moje, tanto en pileta, río o mar o transpiración excesiva. El filtro debe distribuirse en todo el cuerpo, incluida cara y orejas, media hora antes de exponerlo al sol.

Asimismo, los más pequeños deben procurar usar ropa fresca, clara y holgada preferentemente de algodón que permita la sudoración, además de sombreros o gorras para proteger la piel y los ojos del sol.

“Es clave mantener la hidratación constante con agua fresca apta para el consumo o jugos naturales”, enfatizó Lezcano. Antes explicó que “los juegos agitados y el mismo calor pueden llevar a la pérdida de agua y sales esenciales del cuerpo, pudiendo provocar una deshidratación imperceptible por lo que a los chicos hay que ofrecerles continuamente líquidos y no esperar a que tengan sed”;  Esto último “es muy importante no olvidar, ya que durante las vacaciones toda la familia se distiende”.

En el caso de los bebés, el consejo es darles el pecho con mayor frecuencia, mojarles el cuerpo, y si tienen más de 6 meses, darles agua, evitando los refrescos gasificados, colas y preparados extemporáneos, ya que causan una falsa sensación de saciedad de la sed.

Golpes de calor

En un apartado, el pediatra acentuó que “en caso de que aparezcan síntomas propios de la insolación o golpes de calor como: decaimiento o irritabilidad, inapetencia, mareos, sed intensa, piel seca, nauseas, calambres, disminución de la cantidad de orinas, se recomienda la hidratación hasta que sea asistido por el equipo de salud lo mas precozmente posible.

“Cuando aparecen vómitos fiebre o desmayo y desorientación, se debe asistir al niño de forma inmediata en el servicio de emergencia, pero mientras tanto, hay que intentar baja la temperatura del cuerpo con paños de agua fría o con un baño en agua templada; ingerir agua fresca; permanecer en un lugar fresco y ventilado y no consumir medicamentos antifebriles”, aconsejó.

En los bebés que fueron expuestos al sol ya sea en forma directa o indirecta, con o sin protectores, la  irritabilidad y llanto sin motivo aparente, es sinónimo de insolación y debe ser asistido en forma urgente ya que son más sensibles a este fenómeno.

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